Te contamos cómo funciona la estrategia conductual del refuerzo positivo y el negativo. Eficiencia y Proactividad
El refuerzo es una estrategia conductual sencilla para aplicar por los padres y de resultados casi inmediatos, se utiliza para aumentar la frecuencia de las conductas objetivo.
Lo primero que debemos hacer es observar a nuestros hijos cuando se portan bien, cuando obtienen algún logro, cuando hacen algo de la casa que nos ayuda o simplemente cuando nos hablan o dialogan de una manera que nos resulta agradable.
¿Ustedes se preguntarán por qué reforzar lo correcto, lo que es debido? ¡Eficiencia se llama familias!
Si aumentamos las conductas positivas estaremos disminuyendo aquellas que no son bien recibidas o que nos molestan como la desobediencia.
A mismo tiempo, al estar reforzando las conductas positivas estaremos mejorando el clima y dentro de este el mal humor, indicador fundamental en los adolescentes para mejorar la convivencia.
¿Como reforzar? Podemos hacerlo positivamente dando un abrazo, halago, invitación a una salida, compañía en un juego, etc o negativamente sacando alguna actividad, orden o comportamiento que a nuestros hijos no le agrade.
Te damos un ejemplo de reforzamiento negativo, disminuir la restricción de la tv o electrónicos algunos minutos, si se ocupan de tareas de la casa liberarlos por un día de esas actividades o simplemente evitarles que nos escuchen quejándonos.
Recuerden cuantas más conductas positivas logradas por refuerzo positivo o negativo, menos conductas negativas aparecen.
Ahora, no esperemos que siempre todo sea un mar de rosas es normal la rebeldía y la aparición de emociones negativas, el secreto se encuentra en la frecuencia y la duración.
¡Descubramos a nuestros hijos haciendo las cosas bien, ese es nuestro desafío!
Importante, el refuerzo debe ser inmediato no podemos hacerlo a la noche o luego al otro día. Cuando aparece la conducta, se aplica el refuerzo. Y se verbaliza la razón del refuerzo “me agrada que ordenes tus juguetes “esta tarde te he visto estudiar mucho, me enorgullece tu esfuerzo”
Si se trata de un refuerzo que no puede darse materialmente en el momento o hacerse, se le indica al niño/adolescente el refuerzo, se lo programa y se cumple. También debemos medir que el refuerzo sea acorde a la conducta, encontrar la justa medida.
La estrategia de refuerzo de conductas positivas es una forma de vincularnos con nuestros hijos. No es una técnica que dura un día o una semana, es una estrategia para construir un espacio más confortable mientras acompañamos el crecimiento.